domingo, 2 de diciembre de 2007

Eric Cantoná: l´enfant terrible

A petición de un buen amigo al que no podía negárselo, he decidido realizar este repaso por la vida de un legendario: Eric Cantona.

Ahora ex-jugador forma parte de ese elenco de jugadores que, como el buen vino, ha mejorado con el pasar de los años.

Era joven, muy joven, cuando con apenas 17 años empieza a asomar la cabeza un jugador de elegante porte y mucho fútbol que formaba en las inferiores del Auxerre. Poseía tantas virtudes que conseguían eclipsar a sus habituales achaques de indisciplina. Todos pensaban que eran pecados de juventud, pero el propio Eric se encargó de confirmar que él era así. Y el fútbol, harto de tipos modélicos encontró en este francés al líder de una generación que mostraba talento, solo talento. Al fin y al cabo, una frase del célebre ex-entrenador del Wimbledon inglés, Dave Basset, lo resumía con suma claridad: "Cuando estás construyendo un equipo, buscas buenos jugadores, no chavales para casar a tus hijas".


Con apenas 16 años ya despuntaba maneras. Y en la cantera del Auxerre ya se le veía un futuro prometedor. La decisión de su futuro estaba en las manos del, posiblemente, mejor descubridor de talentos mundial de la historia, el longevo entrenador francés Guy Roux, mentor del hoy entrenador del Arsenal londinense Arsene Wenger. Por aquel entonces el míster francés decide dar la alternativa a un joven de aspecto inquieto, mirada asesina y el gol en la sangre.




Eric fue entrando en la élite del fútbol francés a base de esfuerzo y pocas oportunidades. Con el fin de obtener más minutos decide irse cedido al Martigues donde no cuenta para el equipo y hace una temporada en blanco. Pero la experiencia le sirve al francés Roux para ver en Cantona síntomas de madurez. Ya le ha enseñado lo malo del negocio y ahora comenzará a pulir sus virtudes. En las siguientes tres temporadas se gana la titularidad del modesto equipo del Auxerre y Eric corresponde con su fútbol. Sus destellos de calidad no pasan desapercibidos entre los grandes y el Olympique de Marsella se fija en él y le ofrece un suculento contrato. En esa temporada, la 88-89, el equipo inicia una etapa histórica y empieza a reunir jugadores de primer nivel como Didier Deschamps o Abedí Pelé. Tras una temporada en la que actúa en 22 partidos y anota 5 goles, el club le enseña la puerta de salida. Su presidente tiene en proyecto la creación de un equipo dispuesto a marcar una época y en él no caben las promesas como Cantoná. En su posición, Bernard Tapié ha fichado una figura mundial que le cierra el paso: el uruguayo Enzo Francescoli. El otro delantero del equipo es indiscutible, un goleador nato y responde al nombre de Jean Pierre Papin. Por tal motivo le buscan salida con dos cesiones al Girondins de Burdeos y al Montpellier donde el jugador galo se gana que su club le repesque para la temporada 90-91.

Ya con el histórico entrenador belga Raymond Goethals en el banquillo marsellés y la capacidad del mito Franz Beckenbauer como manager general desemboca en un equipo imparable en el que Cantoná actua con cuentagotas anotando ocho goles y eclipsado por figuras como Chris Waddle o de nuevo Papin. El equipo logra el título de liga ese año y el bueno de Eric busca acomodo en otro equipo. Este vez el Nimes acoge al díscolo jugador, en el que realiza una discreta temporada convirtiendo solamente dos dianas.


Eric no encauza su rumbo. Su estrella se apaga en su país de origen y los contratos que le ofrecen son discretos y dignos de un jugador mediocre. Su representante le hace saber del interés de un joven equipo inglés que parece que tiene un buen porvenir, y el jugador sin pensarlo dos veces se traslada a Inglaterra y comienza su nueva vida.



Inglaterra acoge al jugador con indiferencia. Los números hablan de un delantero con un pasado poco llamativo y los escépticos británicos vaticinan un futuro corto en las islas. Tal vez la arrogancia de Cantona encontró el lugar que buscaba y ese año realiza la mejor temporada de su carrera anotando goles de espectacular factura. El equipo consigue el título de la Barcklays League Division One por delante del favorito Manchester United del escocés Alex Ferguson. Aquel Leeds reune un equipo prácticamente imparable en el campeonato doméstico y anexa un grupo con jugadores de calidad contrastada como los escoceses Gordon Strachan y Gary McAllister junto a jóvenes talentos emergentes como el central Gary Speed o el medio defensivo David Batty.


Al término de la campaña el Leeds decide hacer caja con su jugador más prometedor y el juego de Cantona no pasa desapercibido por los grandes clubes. Después de una dura negociación el Manchester United consigue la ficha del delantero previo pago de unos cuantos millones de libras. Otra vez más se cruza en su camino un destacado cazatalentos. Alex Ferguson ve en el jugador al líder que alumbre su equipo y ayude a una nueva camada de futbolistas que están llamados a marcar una época en las filas de los red devils. Sir Alex tiene en su plantilla un grupo de futbolistas muy prometedor en el que comienzan a destacar hombres de la talla del galés Ryan Giggs, el ruso Andrey Kanchelskys o un mediocentro prometedor que responde al nombre de Paul Ince.


La vida de Cantona en las islas es perfecta. Y acaba de llegar al club de su vida. Los hinchas pronto le rinden pleitesía y el les devuelve su entrega a base de goles espectacualres. Tras un primer año de aclimatación el equipo, al que se ha unido Roy Keane, se convierte en una apisonadora y obtiene cuatro títulos de liga en las siguientes cinco campañas. También une a su palmarés dos campeonatos de copa y un sinfín de goles para enmarcar. El público se encuentra con el jugador en estado puro. Es díscolo, nunca rehuye la polémica y es tachado de arrogante, apelativo que rápidamente se encarga el propio jugador de confirmar.


El jugador está en la cresta de la ola, es apreciado por sus hinchas y temido por sus rivales.


Y la polémica le persigue. El 25 de enero de 1995 el francés es expulsado por el árbitro en el partido de su equipo frente al Crystal Palace. Mientras se dirige hacia los vestuarios de Selhurst Park, Cantoná recibe los insultos de un aficionado local, y éste, en un hecho sin precedentes en el fútbol de élite, agradece al aficionado sus piropos con una patada de kárate y un puñetazo directo a la cara.


La federación inglesa actúa sin paliativos, porque lo cierto es que nunca ha conseguido llevar bien que el ídolo de su liga fuera un jugador no pertenecicente a su país, y castiga al jugador con una sanción que le tendría 9 meses sin jugar al fútbol. La justicia inglesa actúa de oficio y es condenado con una multa de 20.000 libras y dos semanas de cárcel que conmutó realizando 140 horas de servicios para la comunidad.

El genial mago francés recibe múltiples ataque desde los diferentes medios ingleses y se especula su marcha del fútbol de las islas. El propio Cantoná, en una nueva demostración de arrogancia corta los rumores y sesga las ilusiones de todos los equipos interesados en hacerse con sus servicios. Con los mejores clubes al acecho el genio declara: "solo me iría del Manchester United para jugar en el Barcelona. Cruyff es el único del mundo con el que podría aprender".

El jugador deja con la miel en los labios a equipos como el Milán o el Real Madrid y desprecia su interés tal vez cuando más lo necesita, porque si algo tienen los genios es que son imprevisibles, y desde luego Eric Cantoná era un genio.

En el año 1997, anuncia su retirada, a la edad de 31 años. El público se echa las manos a la cabeza y el mago se va en la cima, como los más grandes, aun a sabiendas de que en sus botas se quedan goles imposibles.

En su despedida, la empresa que le patrocina y a la que reporta unos inagotables beneficios, Nike, lanza una campaña publicitaria con visos de epitafio. Dicha campaña muestra a Eric en estado puro. Con su arrogancia habitual y su carisma natural, nos reza: "1966 fue un gran año para el fútbol inglés. Eric nació".

Y desde luego que lo fue.
***A Keko, del que es su ídolo y referente.
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1 comentario:

Timbero dijo...

Gracias tio nadie como tu para explicar lo q es un grande del futbol europeo tanto por su clase como por su indisciplina, eres muy grande.
Solo decirte que ese aficionado del cristal palace no solo le insulto sino que le tiro té hirviendo.
Para despedirme una frase suya cuando le preguntaron sobre el incidente con el aficionado: "Cuando la gaviota sigue al pesquero es porque cree que las sardinas serán arrojadas al mar"...
¨aur revoir¨ con los cuellos en alto.
Keko